No es nuestra culpa

Sigo trabajando pero ahora no cobro. Ahora vivo en un presente continuo de reproches a mí misma por lo que la sociedad exige de mí. No basta con criar, con invertir tiempo completo en educar a un ser humano ni tener al día la casa o la comida con la que mi familia se alimenta. El sistema denuncia mi “paro” y cree que no me siento realizada si no formo parte de la cadena, si no fabrico dinero. No es así. Que nadie me remunere por no trabajar fuera de casa no se traduce en una vida de categoría inferior. Yo tengo mi oficio, que hoy en día paga poco y mal. Estudié por algo, no para algo. Actualmente, no monetizo mis atenciones, mis desvelos, mis reuniones conmigo misma, mis preocupaciones, ni todas las cosas que hago bien. Nadie me paga por crear armonía y felicidad a mi alrededor. Soy el eje central, el punto de apoyo de un ser humano pequeñito que me necesita y eso no se paga. Evidentemente, no necesito trabajar para realizarme. Nunca he tenido una vida tan mínima, con tan pocas expectativas. Afortunadamente he venido al mundo para mucho más. Mi horizonte es la VIDA. Y sólo uno de sus capítulos es remunerable con billetes. Todo esto viene a cuento de la empatía que siento ahora mismo hacia todas esas personas sin trabajo que se sienten como una mierda, día sí día también. A todas nos pasa continuamente y NO es nuestra culpa.

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