Marià Cubí

Desde que recuperé la Vespa, se acabó el trayecto de metro hasta el trabajo. Ir en moto me ha abierto la mente y la mirada, para huir del aburrimiento de hacer el mismo recorrido, día tras día. Sin duda me encanta pararme en los semáforos en rojo de Marià Cubí, esa calle larga de la zona bien, donde he contado tres, TRES puticlubs, un estudio de Arquitectura muy molón, un restaurante chino grasiento, algunos centros de esclavitud, digo Uñas, y sobre todo el Buddy Café, ese bar donde no me atrevería a entrar sin un fachaleco, un carnet de afiliación al PP, un gran flequillo en forma de croissant, un libro de familia donde demostrar que tengo cuatro hijos, un Mac y la promesa de fines de semana alternos en la nieve con niños llamados Onofre, Pelayo y Dámaso, y madres de peluquería semanal y bridge.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s